En poco más de un mes, el territorio mexicano se ha visto inmerso en una gran actividad sísmica, algo pocas veces visto; a pesar de que el país se encuentra en una de las zonas con mayor movimiento tectónico del planeta. Cosa que ha llevado a pensar a muchos que esto es sólo un aviso de la llegada de un Megaterremoto (también conocido como "The Big One") en un momento indeterminado. Pero, ¿qué tan factible es esto?
Primero hay que señalar que un "Megaterremoto" es aquél movimiento telúrico que sobrepasa los 8 grados Richter, llegando incluso a alcanzar los 9 puntos de intensidad. Se dan debido a la acumulación de presión en las placas por su poca profundidad de inmersión, cosa característica de la zona del Pacífico, de ahí que sea donde se registra mayor actividad.
Aunque la imagen destructiva está latente, varios especialistas mencionan que las probabilidades son muy escasas. Raúl Valenzuela del Sistema Sismológico Nacional, menciona que, si bien existe la posibilidad de que se dé dicho escenario; los movimientos recientes no son indicio de la llegada de la catástrofe, son más bien réplicas de un evento anterior, en este caso, el temblor del 18 de abril de 2014, de 7.2 grados, y de cual se espera, siga registrando "secuelas" durante un mes más, por lo menos. Pone de ejemplo el terremoto más reciente de Japón, que tuvo réplicas por más de un año.
Por otra parte, investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos, mencionan que la presión acumulada en las placas podría no necesariamente ser liberada en un suceso de fuerza indescriptible, sino en pequeños momentos a lo largo de varios años; esto debido a un estudio que realizaron, en el cual se excavó a lo largo de diversas fallas en el territorio estadounidense. Ahí se encontraron indicios de que, entre los siglos XVII y XVIII se liberó la misma cantidad de energía que en el Gran Terremoto de San Francisco en 1906, sólo que en pequeñas cantidades espaciadas y no en un choque único.
Asimismo, si uno presta atención a los datos, se notará que la intensidad de los temblores es cada vez menor, lo que le daría la razón a Valenzuela de que sólo se está experimentando un seguimiento del movimiento principal que se dio en abril.
Ahora bien, a pesar de todo lo anterior hay que tener en mente algo muy importante, un evento de ese tipo, un Megaterremoto; es algo impredecible aún para el ser humano. Tanto Valenzuela como el Servicio Geológico concuerdan en una cosa, esa liberación masiva de energía llegará en un momento inesperado, ya sea en pequeñas cantidades durante cientos de años o como una manifestación imparable de la fuerza de la naturaleza.

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